Este 2025 será un año de aumentos en el mercado energético, con incrementos en los costes de la electricidad, el gas y los carburantes en España. Expertos y asociaciones de consumidores como la OCU prevén subidas notables en la factura de la luz, el fin de ciertas ayudas que aliviaban la factura energética y la equiparación de impuestos para el diésel, lo que hará que repostar también sea más caro. Varios factores confluyen en esta situación: la vuelta a tipos impositivos altos (como el IVA al 21% en la electricidad), la desaparición paulatina de descuentos, la presión de una demanda creciente —en parte por el auge de la inteligencia artificial (IA)— y tensiones geopolíticas que afectan al suministro de gas en Europa.
1 ¿Por qué se encarecerá la luz?
Uno de los motivos principales para que suba la luz es la recuperación del IVA al 21%. Durante un tiempo se había reducido, pero en 2025 vuelve al tipo habitual. Además, el impuesto especial de la electricidad, que llegó a bajarse al 0,5%, se sitúa ahora en el 5,11%. A esto se suma la reducción del bono social eléctrico, que pasará a cubrir solo el 35% de la factura para los consumidores vulnerables y el 50% para los vulnerables severos, cuando antes ofrecía mayores descuentos. Para completar el cuadro, el Gobierno mantiene el impuesto del 7% a la generación eléctrica, algo que encarece la producción y que se traduce también en un coste más alto para el cliente final.
2 El impacto en la factura de los hogares
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) calcula que la factura de la luz se incrementará alrededor de un 13% en 2025. Para las familias que estén en el mercado libre —donde se negocia directamente el precio con la comercializadora—, se espera una subida de cerca del 13,4%, equivalente a unos 118 euros más al año. Para los hogares con tarifa regulada (PVPC), el aumento rondará el 12,5%, cerca de 106 euros adicionales al año. Aun así, el Gobierno subraya que, comparando la factura de 2025 con la de 2019, el alza es de apenas un 7%, un porcentaje menor que la inflación acumulada en esos años (alrededor del 18%). No obstante, la sensación para muchas familias seguirá siendo que la luz se hace cada vez más costosa.
3 Renovables y picos de precio
En 2024 se alcanzó un 56% de generación eléctrica proveniente de fuentes renovables, sobre todo solar y eólica. Este logro ayuda a reducir la dependencia de combustibles fósiles y favorece la sostenibilidad. Sin embargo, cuando hay mucha producción de energía renovable, en algunos momentos los precios mayoristas pueden desplomarse —incluso volverse negativos— por exceso de oferta. En cambio, cuando no hay suficiente sol o viento, se recurre a centrales de gas que elevan los costes. Esta variabilidad provoca que los precios cambien mucho según la hora del día. Así, cada vez más gente intenta aprovechar las tarifas con discriminación horaria, programando sus electrodomésticos en las franjas más económicas o instalando paneles solares para autoconsumo.
4 Demanda, redes de distribución y nuevos hábitos
Aunque en 2024 la demanda de electricidad creció solo un 0,7%, se espera un repunte en 2025 por varios motivos: la posible recuperación de la actividad industrial, la creciente popularidad del coche eléctrico y la expansión de herramientas basadas en inteligencia artificial, que necesitan grandes centros de datos funcionando sin interrupción. Las grandes compañías eléctricas piden más libertad para invertir en redes de distribución, argumentando que se necesitan infraestructuras fuertes para garantizar el suministro y facilitar la conexión de plantas renovables. Estas inversiones, sin embargo, están sujetas a límites vinculados al PIB. Para el sector, reforzar la red es clave, pues España avanza hacia la electrificación de la economía, sustituyendo progresivamente el uso de carbón y otros combustibles más contaminantes.
5 Carburantes: subida prevista en el diésel
El mercado del petróleo se espera relativamente estable, con un barril en torno a los 75 dólares de media anual, pero esto no significa que repostar vaya a ser barato. El Gobierno planea retomar la idea de equiparar el impuesto al diésel con el de la gasolina, lo que podría encarecer el litro de gasóleo unos 10 céntimos. Hasta ahora, el diésel ha disfrutado de un gravamen más bajo, pero la tendencia europea y las políticas nacionales buscan igualarlos por razones medioambientales y de recaudación. Aunque los intentos anteriores de subirlo se encontraron con mucha oposición, todo indica que 2025 será el año en que se aplique el ajuste. Para quienes dependen del coche diésel, este aumento supondrá un gasto considerable, tanto en desplazamientos particulares como en la actividad de transportistas y autónomos.
6 El gas: la pieza clave en la volatilidad
El gas natural sigue siendo fundamental para la generación de electricidad y la calefacción, especialmente cuando las renovables no pueden cubrir toda la demanda. En Europa, 2024 terminó con reservas de gas inferiores a las del año anterior, y la oferta de Gas Natural Licuado (GNL) procedente de Estados Unidos disminuyó. Además, tensiones geopolíticas, como el cierre del gasoducto que conecta Rusia y Europa a través de Ucrania, amenazan con reducir aún más la disponibilidad de este combustible. Dado que en España se utilizan centrales de ciclo combinado que queman gas para producir luz en los picos de demanda, cualquier alza en su precio se traslada rápidamente a la factura eléctrica. De hecho, por cada euro que sube el gas en los mercados, la luz puede encarecerse dos euros, según explican diversos analistas.
7 Dependencia a medio plazo: el PNIEC
Aunque España avanza de forma notable en energías renovables, todavía necesita el gas como respaldo. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) prevé que en 2030 siga habiendo unos 26.000 MW de potencia instalada de gas, muy por encima de tecnologías como la termo solar (4.800 MW) o los electrolizadores de hidrógeno (12.000 MW). Esto significa que, al menos durante los próximos años, se mantendrá la dependencia del gas en momentos en que las renovables no puedan abastecer toda la red. Los ciclos combinados de gas tienen una gran capacidad de respuesta, lo que permite estabilizar el suministro eléctrico. Mientras no exista un sistema de almacenamiento masivo suficiente (por ejemplo, baterías o hidrógeno verde), el gas continuará siendo esencial para evitar cortes de luz en épocas de poca producción eólica y solar.
8 Consejos de ahorro para los hogares
Ante unas facturas más elevadas, muchas familias buscan fórmulas para moderar el gasto energético. Algunos consejos útiles incluyen comparar tarifas de distintas comercializadoras, aprovechar la discriminación horaria para concentrar el uso de electrodomésticos en los tramos más baratos y apagar completamente los dispositivos en modo stand by, ya que el consumo fantasma puede sumar varios euros al mes. Además, mejorar el aislamiento térmico de la vivienda —cambiando ventanas o poniendo burletes en puertas— puede reducir la necesidad de calefacción y aire acondicionado. Para quienes disponen de ahorros suficientes, la instalación de paneles solares de autoconsumo se está convirtiendo en una opción cada vez más atractiva, ya que el retorno de la inversión se acorta si los precios eléctricos suben.
Conclusiones: hacia un futuro incierto, pero más verde
En definitiva, 2025 se perfila como un año en el que pagaremos más por la luz, el gas y el diésel, debido a la combinación de varios factores: impuestos que regresan o suben, fin de ayudas que antes abarataban la factura, inestabilidad en el suministro de gas y un mercado petrolero sometido a vaivenes internacionales. En ALTAIR Energía te ayudamos a que el impacto en tu bolsillo sea el menor posible con nuestro asesoramiento y gestión de tus suministros.
